Hablamos con la profesora Sandra Benedetto, quien es experta en tributación internacional, para analizar las recientes noticias sobre el impuesto mínimo global debido a que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó estimaciones de las cifras cobradas en su primer año de aplicación.
La profesora Benedetto nos explica que ese impuesto, que es parte del llamado Pilar Dos de la OCDE, busca que las grandes empresas multinacionales paguen un impuesto mínimo del 15% sobre sus ganancias, sin importar dónde operen. El objetivo de este proyecto era doble: recaudar más y evitar que las empresas trasladen sus beneficios a países de baja tributación efectiva.
Continúa la profesora Benedetto señalando que las primeras cifras de recaudación son más bajas de lo que se proyectó inicialmente. Las proyecciones originales de la OCDE hablaban de una recaudación que superaría con creces los 200 mil millones de dólares. Sin embargo, hoy esa organización estima que estarían entre 91 y 155 mil millones de dólares (ver el documento). Es decir, la realidad entregó cifras muy inferiores a las estimaciones optimistas con las que se embarcaron los países en este proceso.
La realidad anterior se ve más impactada si agregamos que, conforme a las estimaciones, estas reglas tuvieron un costo de implementación inicial que podría ir desde los 1.200 millones hasta los 2.000 millones de euros. En los años siguientes, el costo anual de cumplimiento podría ir desde los 517 millones hasta 865 millones de euros al año (ver el documento).
Si bien, se puede especular que, en parte, esta diferencia se podría explicar por el acuerdo que excluyó a las empresas norteamericanas de estas reglas (llamado side-by-side), el hecho de que la carga fiscal a la que están sometidos los conglomerados norteamericanos es muy alta, hace dudar que la diferencia entre la proyección y la realidad se explique por ese hecho.
Continúa señalando la profesora Benedetto que, como lo han hecho presente expertos internacionales, el problema de fondo para los países y para las multinacionales, se reduce a un análisis de costo-beneficio, ya que el cumplimiento del Pilar Dos es extremadamente complejo y costoso para las empresas.
Finaliza la profesora Benedetto señalado que la evaluación de este tipo de políticas puede variar dependiendo del parámetro de evaluación. Si el único indicador de éxito es la recaudación masiva e inmediata, las cifras iniciales no dan cuenta de un éxito. En cambio, si se observa como un esfuerzo de coordinación de políticas fiscales a nivel internacional, la evaluación tal vez podría ser mejor (lo que probablemente espera la OCDE), aun cuando la exclusión de Estados Unidos y el nuevo rol de las Naciones Unidas no parecieran necesariamente indicar eso.
Actualizado el 26 de julio de 2026.
